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FOTO: Santiago Robles Bonfil
tomada por © LIOWLB / Enkidu
Magazine
Presentación del cartel Sandía en el Museo
Franz Mayer de la Ciudad de México
©
Santiago Robles Bonfíl
Ciudad de México, 15 de febrero de 2008:
A continuación reproducimos el texto íntegro del discurso que debía
pronunciar Santiago Robles Bonfil la noche del 14 de febrero en el Museo
Franz Mayer. Debido a consideraciones de tiempo, el artista debió
recortar sus palabras y por eso solicitamos su venia para reproducir
para tí, amig@ lector@ de Enkidu Magazine, las palabras de este
talentoso joven.
“El cartel, un
bello y joven dinosaurio de la cultura gráfica, que no se ha resignado a
ser mandado a los museos de historia, continúa siendo un medio de
opinión del que se vale el diseñador gráfico para expresar sus ideas,
para integrar lo estético con una manera directa y efectiva de
comunicar.
Los diseñadores
gráficos, en especial los cartelistas, los cuales provienen de una línea
de trabajo similar a como en su momento lo hicieron personajes
históricos como Henryk Tomaszewski, Cassandre o Eduardo Muñoz Bachs
existen (y sí existen) actualmente en mi ciudad bajo los resagos de una
batalla que ya ha sido perdida desde hace mucho tiempo. En ningún
momento llevamos la delantera en esta especie de justa pero ahora más
que nunca estamos relegados prácticamente al anonimato. No hay espacios
en la calle, no hay espacios públicos destinados para los carteles de
diseñadores, o como comúnmente se les denomina: carteles de autor. En un
inicio los parabuses surgieron como una luz de esperanza y el diseño de
sus carteles se mostraba muy apetecible por el colorido, las dimensiones
y sobretodo por su ubicación: la calle. Madre biológica del cartel. Sin
embargo en poco tiempo la realidad se mostró de otra manera:
Inmediatamente fueron tomados en su totalidad por la publicidad logrando
un monopolio que no se puede transgredir. Lo mismo sucede con los
espectaculares, con las marquesinas e inclusive en el metro de la ciudad
de México. Los carteles de lucha libre por ejemplo o de bailes y
sonideros se distribuyen masivamente pero pareciera también que siempre
están pegados so pena de existir: debajo de un puente obscuro, pegados
en postes donde no se pueden leer cómodamente o amontonados entre
costras y costras de carteles en las paredes de alguna casa abandonada.
Bueno, y cuál es el
problema? No hay diseñadores en la publicidad también? Para qué
necesitamos otro tipo de visión respecto al diseño las personas? Qué no
el que paga manda? Éstas y muchas otras preguntas se podrá estar
realizando en estos momentos el respetable osease ustedes. Hace poco leí
una entrevista que le hicieron a Carlos Reygadas a propósito del premio
entregado en Cannes a su Luz silenciosa. Él hablaba acerca del estilo
personal que le imprime a sus películas al momento de dirigirlas y
concebirlas. “No estoy interesado en repetir la fórmula de Hollywood”
cito de memoria. Las películas aparecen una tras otra pero siempre
parecieran ser las mismas: Actor famoso de drogadicto, Mismo actor
famoso ahora de policía, ahora de Emiliano Zapata, etc. Y no queremos en
ningún momento compararnos con el cineasta si detectamos que los
carteles que se realizan para el cine sufren del mismo fenómeno al cual
no le deben nada pero que los determina en su totalidad. En la época
llamada de Oro del cine mexicano se hacían mejores imágenes generalmente
para el cine que lo podemos ver hoy en la calle. Aunque eran repetitivas
por las limitantes de reproducción que tenían, eso orillaba a sus
productores a hacerlas más creativas. La gente se identificaba más con
ellas. No se trataba de poner simplemente la fotografía de un actor con
un texto diferente arriba cada vez y un despliegue de elementos producto
de los efectos especiales alrededor. Recurso en su momento interesante
pero que hoy poco nos hace sentir o pensar.
Las ventas, la
publicidad, el marketing no deberían de estar peleados con las imágenes
inteligentes. No hay porqué. Tanto los diseñadores como las personas que
encargan un diseño persiguen un fin en común. Son aliados con un
objetivo concreto. La publicidad aquí, en México, es obvia y aburrida
salvo muy pocas excepciones. Los propios creativos de las compañías lo
saben, lo dicen y aguardan en su interior un pequeño pedazo de esperanza
por algún día poder llevar a cabo campañas como las que se hacen fuera.
Porqué queremos repetir esta fórmula en todo ámbito de la imagen
nosotros?. Sexo, muchachonas desnudas, estereotipos estadounidenses de
belleza. Nada a la inteligencia. Todo a lo obvio, a lo digerido, a lo
elemental. Cuál de estas imágenes recordamos?
En nuestro país hay
grandes diseñadores de carteles que realizan sus imágenes y que nunca
las ve el público mas que el de afuera en los festivales, pues cuando
estas imágenes llegan a los medios de publicidad locales ya fueron
remplazadas. Quisiera mencionar algunos carteles de estas películas:
¿Cómo ves? Y Canoa diseñados por Rafael López Castro. El cielo
dividido, Párpados Azules y Los ladrones viejos
diseñados por Alejandro Magallanes. El jardín del Edén y Dos
crímenes de Manuel Monroy y La tarea y Mujeres insumisas
de Germán Montalvo. Estas imágenes tuvieron la capacidad de permanecer
en el recuerdo colectivo de las personas que las vieron, porque les
comunicó algo. Respetaron su dignidad, su inteligencia y provocaron para
que el espectador pusiera algo de sus emociones, de sus vivencias y de
esa manera se convirtieran en imágenes significativas. Que es, al final
de cuentas, lo que las personas que invirtieron dinero en la película
quieren que suceda. Si alguien lee María Rojo en un cartel ya se sabe de
quién se está hablando. El público que está interesado en el cine de
María Rojo lo sabe. Y quien no lo sepa no va a decidir entonces la
compra de su boleto en la taquilla dependiendo de si está la fotografía
de la actriz o no.
Cuando me llegó la
convocatoria de concurso para realizar el cartel del Cuarto FICCO me
emocionó mucho la idea. Realizar un cartel con una idea y una técnica
personal que tuviera la oportunidad de ser la imagen para el festival de
cine más importante de mi ciudad era como un sueño no sólo para mi, sino
me atrevo a decir que para cualquier diseñador gráfico. Gané en aquel
entonces, junto con dos amigos una mención honorífica. Cerca la bala. La
imagen que ganó el primer lugar en aquel entonces era una ilustración
con razgos muy personales del autor, valor que me entusiasmó más a
volver a participar.
Cuando anunciaron que
nuestro cartel de la sandía había ganado para este quinto festival,
nuestra felicidad se encausó en muchísimos sentidos (no mames no mames
repetía yo en la premiación) pero sobre todo giró en torno de tener la
posibilidad de presentar un cartel funcional, que pensamos, contiene una
gráfica fresca, moderna y propositiva y que interactuaría
equitativamente en los medios junto a todas estas imágenes que
apreciamos anónimas, sin identidad, hechas por un programa de
computadora las cuales abundan en la actualidad. Queremos agradecer al
FICCO por este valor que fue reconocido. Esperamos que sigan apostando
por este tipo de imágenes pues al parecer funciona para todos.
Quisiéramos, sin embargo, que terminen también por comprometerse con las
propuestas nuevas en su conjunto. Aquí está el detalle de nuestro
cartel. Es un hecho feliz.

FOTO: Santiago Robles Bonfil & LIOWLB,
tomada por © AVS / Enkidu
Magazine
Sin embargo, estamos
decepcionados también en parte por la tipografía que se utilizó para la
versión final del cartel. En gran medida sentimos que perdió identidad,
perdió este contacto humano de la letra trazada a mano que podría haber
funcionado para transmitir el contenido. Este recurso caligráfico tiene
más de cincuenta años demostrando su efectividad, nosotros no
descubrimos nada, basta con asomarse al cartel polaco o al cubano que
son los mejores del mundo. Estamos en contra de las aplicaciones que se
le hicieron de vectorización a la imagen también pues esto lo puede
realizar cualquier persona de cualquier parte del mundo que sepa usar
illustrator o similar. Sentimos quizás temor de haber utilizado esta
letra por el hecho de salirse de la tipografía convencional, es decir,
la que trae la Mac. Pues legibilidad consideramos que tenía el cartel.
La tipografía Arial o semejante es algo que no hubiéramos aplicado
nosotros para el diseño, es la primera que te piden no utilizar los
maestros de diseño en la universidad.
Que este hecho nos
sirva de experiencia a nosotros los realizadores, a todos los que
participamos en el concurso y esperamos modestamente que sea tomado en
cuenta esto por parte de los organizadores para futuros festivales.
Finalmente sería lo mejor para todas las partes involucradas en el
proceso y lo mejor aún, sería en beneficio de las actividades que se
generan en torno al cine en nuestro país. Identidad a nuestro cine, a
nuestros festivales, al quehacer cultural. Queremos agradecer a Paula
Astorga, al jurado, a toda la gente de FICCCO, Cinemex y a ustedes por
su atención. Muchísimas gracias."
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