VATICANO,
HOMOFOBIA Y OTROS DELITOS
Miquel A. Fernández García*
(via
Omar Morera)
El pasado 31 de Julio el Vaticano hacía público el documento “
Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las
uniones homosexuales” elaborado por el ex Santo Oficio, organismo
heredero de la Inquisición. Este documento es un compendio de la
doctrina y pensamiento de la Iglesia católica frente a la
homosexualidad, quizás tal vez con un lenguaje duro, desconocido en
los últimos años por esta institución, algo que algunos analistas
conectan con su perdida de poder y el resurgimiento del
integrismo religioso. No debe sorprendernos que la Iglesia católica
considere la práctica de la homosexualidad como “actos intrínsecamente
desordenados o contrarios a la ley moral natural” pues la misma
consideración le merece el uso del preservativo, las relaciones
sexuales prematrimoniales o extramaritales, el uso de anticonceptivos,
el divorcio... y un largo etcétera de prácticas y costumbres
sexuales.
Tampoco
dice nada nuevo que no hayamos escuchado a algún que otro mequetrefe
de acción familiar o de los grupos que se crean en torno a esa
secta denominada opus dei. Lo
realmente novedoso, intolerable, y peligroso del documento es la
parte de manual de integrismo religioso para políticos y funcionarios
católicos que impregna todo el texto. No faltan formas, medios,
y principios utilizables para impedir y boicotear cualquier
consideración, reconocimiento, o avance de los derechos de gays y
lesbianas. Lamentablemente para la iglesia católica la transexualidad
no existe. Nos encontramos ante un documento que no expresa únicamente
opiniones morales de la iglesia, que deberíamos aceptar basadas en el
derecho a la libertad que deben tener grupos y personas, aunque no nos
guste lo que dice o su contenido sea contrario a nuestros derechos e
ideas. Nosotros, frente a la tiranía del Estado vaticano y su
estructura religiosa, debemos confrontar nuestro compromiso de
lucha contra la homofóbia desde los instrumentos de un Estado democrático
donde la libertad y la igualdad son principios rectores e
imprescindibles para lograr la paz social y la convivencia democrática.
No
debemos utilizar sus formas, ostentadores como son del record guiness
de tortura, asesinato, y devastación de pueblos, individuos y
colectividades en la historia de la Humanidad.
Debemos
actuar ya. No tenemos porqué aceptar la injerencia de un Estado,
y de una religión en la vida política, llamando al boicot y a la
comisión de delitos claramente tipificados en nuestro ordenamiento
jurídico. Este intento de volver al nacional-catolicismo y a la
promoción del Estado confesional es una forma más de integrismo
religioso superado por los estados democráticos avanzados, pero que
lamentablemente subsiste hoy aún en muchas naciones, con la mayoría
de los cuales nuestro gobierno coincidió en impedir la incorporación
de la Asociación Internacional GLTB (ILGA) al foro sobre derechos
humanos de la ONU. Esta anacronía histórica y atemporal de reconocer
a la Iglesia Católica el estatus de Estado debe ser resuelta de
inmediato, apoyando cualquier iniciativa tendente a la denuncia de los
Acuerdos entre España y el Vaticano, la defensa del Estado laico y la
perdida de este estatus ante la ONU.
Lamentablemente
tenemos ejemplos de gobiernos conformados por Integristas católicos donde
la democracia no asentada o la dictadura provocan la muerte, persecución
y tortura de miles de activistas por los derechos de gays, lesbianas,
transexuales y bisexuales. La iglesia católica es directamente
responsable, cómplice y promotora de este dolor y sufrimiento en la
violación de los derechos humanos. No es de extrañar que no haya
firmado la adhesión al protocolo de creación del Tribunal Penal
Internacional. Otros
gobiernos como el español siguen fielmente las doctrinas vaticanas en
esta materia, adelantándose nuevamente a impedir cualquier
reconocimiento jurídico por parte de gobiernos progresistas y
nacionalistas, recurriendo y paralizando ante el Tribunal
Constitucional cualquier medida que permita la adopción o equipare al
matrimonio a las parejas homosexuales. El ejemplo más reciente
es el recurso a la Ley Vasca de Parejas de Hecho.
Ahora
pretenden que nuestros niños y niñas deban aprender Obligatoriamente
las doctrinas de la Iglesia católica, incorporando su evaluación al
currículo escolar. No podemos permitir que las futuras generaciones
reciban un adoctrinamiento obligatorio financiado con fondos públicos,
cuyos adoctrinadores son designados sin ningún requisito, capacidad o
mérito mas que el simple nombramiento por el obispo de turno. La
institución que más veces ha sido condenada en los tribunales por
abusos sexuales a menores no puede darnos lecciones éticas, ni puede
tener funcionarios en todos los centros escolares de nuestro país.
BASTA YA¡.
*
Miquel A. Fernández García es Secretario de Organización
de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y
Transexuales – FELGT.
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