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ARTICULO DE LA SEMANA (DOCUMENTAL): |
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Nueva
York: En cualquier otro contexto sería un acto mundano. Sin embargo,
cuando un agente de bienes raíces camina por la casa vacía al final
del documental de PBS, “Flag Wars,” [Guerras de Banderas] parece un
acto siniestro. El film trata sobre la lucha entre los negros y los gays
sobre el futuro de un vecindario en Columbus, Ohio, y abre la temporada
16 de la serie de TV de PBS “P.O.V.” El
título se refiere a la impresión de la realizadora de films Linda
Goode Bryant quien un día fue a visitar a su padre en un vecindario
negro de clase trabajadora, conocido como Olde Towne East en Columbus.
Ella pensaba, en toda su inocencia, que se trataba de un show sobre
flores. En
lugar de eso, los colores del arcoíris pendían de las casas propiedad
de los hombres gay, mientras que las banderas africanas estaban
suspendidas en las otras casas, como un símbolo del conflicto que
estaba dividiendo a la comunidad. De
hecho, los hombres gay estaban buscando un eclave urbano y por ello
compran y renuevan las casas victorianas en Olde Towne East. Ellos
pensaban que estaban mejorando el vecindario, pero en su lugar
provocaron la confrontación con las familias negras quienes han vivido
ahí por años. Bryant sintió que era una historia interesante y pasó
cuatro años filmándola junto con Laura Poitras. “Personalmente
entré asumiendo que ya que ambos grupos tenían una historia compartida
de opresión por parte de la sociedad, pensé que eso crearía de
inmediato un nexo entre ellos,” declaró Bryant, quien es negra. Pero
esto no fue así, y esto “fue verdaderamente desalentador para mí,”
dijo. En
tanto, Poitras es una lesbiana blanca que recientemente se cambió a
vivir con su pareja en Harlem, y trajo una perspectiva diferente. “Mi
expectativa no fue que esto crearía un vínculo común. Mi expectativa
era de que el estatus de la comunidad gay y el estatus de ser marginal
crearían confrontación con los residentes que vivían ahí. “Se
trata de la naturaleza humana, pues los grupos grandes tienden a luchar
por sus propios intereses,” dijo. Dos
personalidades destacan en el film. Una es Shango Baba Olugbala, de voz
pausada, residente de antaño, quien fue llevado a la corte por los
nuevos vecinos que objetaban una señal grabada en madera fuera de su
casa. La otra es Linda Mitchell, una alcohólica moribunda que vivía en
la miseria y a quien los vecinos nuevos reportaban a las autoridades por
violaciones a los códigos. En el caso de Olugbala, los vecinos
parecieron no entender nada sobre él, ni tampoco querían hacerlo.
Mitchell en cambio, es invisible, simplemente es una molestia que se
ponen en el camino de potenciales compradores de la casa. Las
realizadoras del film aseguraron haber llegado al lugar con una mente
abierta, con el deseo de decir todas las perspectivas de la historia.
Con todo, los residentes nuevos son retratados como villanos. Por eso la
escena final –un agente de bienes raíces en la casa de Mitchell luego
de su muerte– tan poderosa. Deja la sensación de buitres sobre un
cuerpo aún tibio. “Si
tú vives en un vecindario y vieses a Linda Mitchell viviendo en una
casa que no puede sostener, tal vez que estamos mejorando el
vecindario,” dijo Poitras. “Cuando pasas tiempo, como hicimos para
la película, aprendes sobre su pasión por la casa y su historia y su
lucha para mantener la casa, es mucho más difícil verla de tal
forma.” En
tanto, los gays que se mueven ahí son evidentemente más boyantes que
los residentes de mucho tiempo. Pero aún son minorías que no
pertenecen a la sociedad en su conjunto. Bryant enfatizó este punto al
incluir una escena donde un ministro de derecha se manifiesta contra la
legislación diseñada para proteger a los gays de ataques. “He
escuchado numerosas veces que las víctimas son los peores
victimarios,” dijo. “No entiendo eso de la naturaleza humana. Espero
que en algún punto que el film devenga en una conversación entre las
partes.” Su película es la primera de cinco producciones planeadas
para “P.O.V.” este año y financiada por Diverse Voices Projects
[public broadcasting]. Directores Negros, Latinos, Asiáticos, Indios
Estadounidenses y Hawaiianos recibieron dinero para los proyecto. Aunque
“Flag Wars” tiene lugar en Columbus, las directoras aseguran que la
gentrificación está teniendo lugar en Boston, Atlanta y Chicago. Los
gobiernos pueden aprender también algunas lecciones del film. Lo que le
sucede a las casas, sin embargo, es capitalismo simple en funciones,
algo que los gobiernos usualmente gustan de interferir. “Existe un
costo humano en el capitalismo y espero que el film haga conciencia
entre los espectadores y cuestione sobre las implicaciones de sus
decisiones, es decir, sobre el progreso, pues todas nuestras decisiones
afectan a otros seres humanos,” concluyó Bryant. “Show
Examines Fight Between Gays, Blacks” (washingtonpost.com) By David
Bauder, The Associated Press. Monday, June 16. http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A61741-2003Jun15.html
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