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Pareja.
A veces el término parece eludir la precisión. A veces los gays
parecemos re-productores, cuasi vigilantes de la moral heterocentrista y
entonces nos alejamos de una vida plena y coherente con nosotros mismos.
A veces, las personas homosexuales, hombres y mujeres, nos sentimos
inspirados y alzamos el dedo flamígero para señalar aseveraciones como
“Por ESAS nos critican”, cuando un hombre ultra-femenenino se les
acerca o pasa al lado, o, como sucede también, cuando una pareja de dos
hombres o dos mujeres se agarran de la mano al caminar en la calle o se
convidan de los platillos o postres que han ordenado en el restaurante.
Generalmente,
al pensar en pareja, los homosexuales hombres nos sentimos una de dos: o
que debemos encontrar al Príncipe Azul, de preferencia rico y que nos
mantenga, o debemos ser el Príncipe Azul del otro, el que tiene que
quedarse en casa y mantenerla ordenada, esperando, tejiendo o bordando
mientras el “hombre de la casa” sale a recolectar frutos y a cazar
para la manutención de la familia.
Y
sin embargo, la familia gay puede ser un concepto mucho más ambicioso,
puede ser aquel conjunto de seres humanos adultos –y a veces los hijos
e hijas biológicos o adoptados de alguno de ell@s-, donde te permites
ser TU mismo. Es tu familia ampliada, tus seres queridos que te rodean
cuando estás de buenas y de malas también. Los que sabes que siempre
están a tu lado.
Luego
la pareja también puede ser un conjunto de todo esto: una fuente de
conocimiento, donde tus conceptos se refuercen o de plano adoptes nuevas
ideas. Una pareja puede ser una cosmovisión ampliada, un estilo de vida
CONJUNTO, parejo, pues. Una pareja puede ser aquel ser humano que tienes
al lado y al que admiras y te admira y también a quien le permitas
conocerte y saber de tí desde que eras así de chiquit@ hasta la
actualidad. Sólo un ser que te ama puede compartir esos momentos tan íntimos
–y a veces aburridos para terceros de las cosas que te decía tu
abuelita o de la forma en que tus papás te criaron-. Una pareja es una
parte complementaria de tí y de los tuyos. Como un espectro de luz que,
en su iridiscencia, completa tu propio ser, no en concurso o
avasallamiento, sino en convivencia.
El
modelo heterocentrista de convivencia de pareja, según las estadísticas,
está muy lejos de ser la norma. El divorcio es una moneda de uso
corriente y para las personas homosexuales esto de no contar con una
base jurídica y social que promueva la fidelidad, el respeto y ante
todo la equidad ante la ley y entre los miembr@s de la pareja es una
forma impresionante de evadir esta Fidelidad, este Respeto y esta
Equidad.
Compartir
los momentos buenos, como el helado o el sexo, es cosa que casi
cualquiera puede, lo interesante, creo yo, está en adelantarse a las
palabras con actos. Es decirle a tu pareja que tu vida es plena por su
presencia en tu vida. Es saberte afortunado con quien estas compartiendo
esta existencia porque TE ESTA COMPARTIENDO TU SER y es ¡DECIRSELO!
Bueno,
amig@ lect@r, en esta ocasión te hablo de mi vivencia, de mi plenitud.
No digo que todo es miel sobre hojuelas, ni estoy insinuando que deba
serlo. Siempre he sostenido que declararte a alguien más es bien fácil.
Lo difícil es sostener la conquista del otr@, es seducirl@ todos y cada
uno de los días, con una caricia, una flor, un silencio y, por qué no,
compartiendo mucho más que el “ideal” heterocentrista de la
monogamia. Creo que la mayor ventaja de ser gay es que no hay recetas ni
modelos a seguir, es que tienes la libertad de equivocate y de sentarte
y PLATICAR con tu pareja. Así como si de repente decides “adoptar”
a un gay con menos experiencia, puedes serle de ayuda y te puedes sentir
mejor que si sólo tienes un “amigo” o un “amante” de ocasión...
Está
bien, está bien, sé que tienes muchos comentarios, espero que me los
hagas llegar y por lo pronto ya sabes que te mando muchos saludos y te
agradezco por tu presencia, así como la presencia de Lars en mi vida, y
de nuestra Ardillita... Ah, y el Tío Puma está en Estados Unidos,
donde esperamos la esté pasando bien y deseamos su pronto y salvo
retorno.
Gracias
por tu atención, hasta siempre
Agustín
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