¿Cómo nacionalizar a los indígenas?: Políticas educativas en Oaxaca (1921-1940)

Salvador Sigüenza Orozco

Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Unidad Istmo

(CIESAS Istmo)

A partir de documentos fundamentalmente oficiales, se analiza el papel que los gobiernos post revolucionarios asignaron a la educación dirigida a los indígenas, para integrarlos a la sociedad nacional. La ponencia se refiere a una de las ocho regiones de Oaxaca, habitada por zapotecos y mixes, y sus conclusiones generales pueden aplicarse a los demás pueblos indígenas del país porque el sistema educativo tuvo tendencia única y nacional.

En Oaxaca, la tarea de construcción nacional se emprendió ante características locales como: falta de comunicaciones que integraran el territorio, existencia de diversos grupos indígenas con culturas propias, dispersos y atomizados en comunidades aisladas, geografía abrupta, economía agrícola de autoconsumo, limitada presencia de escuelas.

Al concluir la Revolución Mexicana, con la promulgación de la Constitución Federal de 1917, el gobierno se planteó el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población, especialmente la indígena. Para lograrlo, se recurrió a la educación como el medio para implantar en la conciencia nacional el sentido de pertenencia a la nación mexicana, sustentada en el derecho de tierra: son mexicanos todos los que nacen en el territorio de México (ius soli).

A partir de la creación de la Secretaría de Educación Pública (1921), el gobierno inició una tarea de ingeniería cultural para implantar un modelo educativo único, cuyas primeras escuelas arribaron a la Sierra Norte en 1927.

La política escolar se sustentó en el carácter gratuito y obligatorio de la educación primaria, la formación profesional del magisterio controlada por el gobierno, el uso de libros de texto autorizados y producidos por el mismo, la infraestructura escolar construida con fondos oficiales. Pero había ciertas condiciones que dificultaban la implantación de un sistema escolar homogéneo: la diferenciación entre escuelas primarias urbanas y rurales, y entre maestros rurales y urbanos, los diferentes criterios en la formación de los mismos, la carencia de locales adecuados, la pobreza de amplios sectores de la población para adquirir libros de texto.

Sin embargo, el proyecto de construir y afianzar la nación, al dirigirse a comunidades étnicas con una fuerte identidad cultural pero sin identidad jurídica o política, afrontó el reto de: integrar en una sociedad nacional que se estaba construyendo (la mexicana), grupos carentes de conciencia nacional propia, que tampoco estaban incorporados a la conciencia nacional dominante. En este propósito, la educación se consideró el principal mecanismo de integración y, entre la población indígena, durante muchas décadas prácticamente fue el único.

A la educación se le asignó el papel de asemejar a la población, pero al dirigirse a poblaciones étnicamente diferentes, hubo un choque cultural. Además, la experiencia demostró que la educación por sí misma no bastaba para estandarizar a la población: la política de construcción nacional basada en elementos culturales, no es garantía de mejorar condiciones de vida, ni de homogeneización. Sin embargo, durante los años en estudio la educación se consideró el principal mecanismo homogeneizador, que permitiría formar “nuevos hombres”. De ahí la idea que quien asistía a la escuela, tendría acceso a la vida “civilizada”, lo que en la escuela se aprendía era la llave de acceso a la “civilización”. Las manifestaciones culturales que dificultaban o eran contrarias a la “nacionalización de la gente”, se consideraban sinónimo de atraso, sobre todo las lenguas indígenas.

 

Sobre Salvador Sigüenza Orozco

Salvador Sigüenza Orozco (Oaxaca, México) es profesor de educación primaria, licenciado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México y doctor en historia por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado para la Secretaría de Educación Pública y para el gobierno del estado de Oaxaca, en el área de cultura, ha colaborado con Oaxaca Música y Cultura AC; actualmente es profesor investigador del CIESAS Istmo. Autor de Fiestas y tradiciones oaxaqueñas y de Minería y comunidad indígena y coordinador del disco compacto El vestido oaxaqueño. Próximamente será publicado su libro, Héroes, caminos y escuelas, que es una historia de la educación nacional en Oaxaca durante el siglo XX. Ha participado en diferentes cursos, seminarios y congresos y colaborado en revistas sobre historia y educación. Recibió el Premio Francisco Javier Clavijero 2004, otorgado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

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