Rostros, devoción y poder 

Cohesión identitaria en la capital del virreinato novohispano

 

Magdalena Vences Vidal

Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos 

(CCyDEL), UNAM.  

Conforme a la propuesta de análisis y definición de sistemas o conjuntos, de Jean Claude Lugan, planteo un estudio sobre la construcción de identidad en el ámbito novohispano en torno a una imagen sagrada. El enfoque sistémico involucra la interdependencia de conjuntos abiertos (del orden político, económico, religioso, icónico y cultural) unidos por una relación: la búsqueda de pertenencia, así como el reconocimiento del uno y del otro.

El sistema político militar de expansión territorial y demarcación de fronteras utilizado por los reinos católicos europeos fue aplicado en América hispana. Los promotores de esas acciones, al amparo de imágenes sagradas dieron pie a la sacralización de las posesiones conquistadas, en seguida organizaron sus cultos y variadas manifestaciones de la religiosidad con el objetivo de ser reconocidos y convocar a formar parte de esa comunidad. Al mismo tiempo que consolidaron su devoción se fortalecieron materialmente en grupo, afirmaron su pertenencia a él y al territorio apropiado.

Figura central de aglutinación identitaria fue la Virgen María, venerada en advocaciones importadas y originarias. Me he propuesto rescatar del olvido la significación del culto a una imagen sevillana en la Catedral Metropolitana de México y su interdependencia con otros sistemas sociales, como uno de los vínculos del virreinato con la Monarquía española en el marco de su relación Estado-iglesia.

Los rostros están constituidos por el clero y los civiles, quienes promovieron el reconocimiento a la advocación peninsular, integraron las hermandades y las cofradías que garantizaran los beneficios piadosos y materiales. De este colectivo complejo hice una selección para ejemplificar su procedencia y su rango eclesiástico y social, con la intención de saber, quiénes se agruparon en torno a Nuestra Señora de la Antigua de Sevilla. Además, con la finalidad de mostrar la integración de los rostros participantes en el largo y multifacético proceso de la configuración de la identidad mexicana.

¿Por qué y quiénes incentivaron el culto oficial a la Virgen de la Antigua? ¿Qué mecanismos usaron sus promotores para insertarse en el espacio público y en el territorio mexicano?

El ejemplo que aquí abordo es tan sólo una de las expresiones del binomio identidad y alteridad en el marco de un sistema político-religioso que buscó la integración.

Precisamente en Chimalpahin se encuentra uno de esos testimonios espaciales y temporales de pertenencia a una raza en un territorio, pues se refirió a “nosotros los chalcas”,  y se reconoció habitante de un espacio propio, denominado País. Y por otro lado, asumió su otra parte, la existencia de un emperador alemán, rey  español y católico. Asimismo, se mostró como un respetuoso receptor del marianismo, ya que se refirió con cariño y entusiasmo a las advocaciones que la Iglesia y las comunidades religiosas impusieron en las doctrinas y parroquias de indios, ante lo que afirmó: “nuestra querida Madre”; más mostró sequedad ante una de las advocaciones europeas que pugnaba por tener un importante culto en la Catedral de México.

   

Return to conference homepage