Ñuu Savi, una identidad dispersa y frágil

Juan Julián Caballero

Unidad Istmo

Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS)

La identidad de los habitantes del Ñuu Savi (Pueblo de la Lluvia=Mixteco/a) hoy, es sumamente dispersa y frágil. La identidad actual de quienes vivimos en el territorio original y de los residentes en otras partes, constituye el resultado de más de cinco siglos de colonización; etapa que aún no termina, a pesar de las declaraciones políticas de los gobernantes en turno de reconocer el carácter pluricultural y multilingüe de la sociedad mexicana.

De sobra es conocido que desde que entramos en contacto con los europeos en 1521 con la caída de Tenochtitlan, las distintas formas identitarias de nuestros pueblos se han ido pulverizando. Los distintos pueblos nativos que sobrevivieron a la colonización española y en la época de la Independencia, lejos de atender y desarrollar esta especificidad cultural por nuestros gobernantes, en la construcción del estado-nación, se planteó la política “Integración” de dichos pueblos a la llama sociedad nacional para crear una imagen uniforme de sus habitantes con una sola lengua, una historia, una cultura y una sola forma de ser.

Alrededor de este proyecto de nación, los distintos regímenes de gobierno implementaron diversos proyectos encaminados a la uniformidad del país, para lo cual encontraron como única vía posible la política indigenista a través de la acción educativa. A pesar del tiempo transcurrido, no se ha logrado la ansiada uniformidad del país; hecho que obliga a reconocer en el marco jurídico, que México cuenta con una diversidad lingüística y cultural. Sin embargo, el fortalecimiento de la identidad de los diversos pueblos históricos no se logra con las leyes ni con marcos jurídicos, exige un cambio de actitud y de la propia percepción de propios y extraños.

En función de las anteriores explicaciones, como proyecto surgido del interior de la misma cultura Ñuu Savi, desde hace dos décadas, un grupo de intelectuales, básicamente profesores de habla mixteca, se ha propuesto a reflexionar, analizar, discutir y proponer distintas estrategias que poco a poco ha posibilitado crear la necesidad de revalorar nuestras historias, nuestros conocimientos y nuestra relación con la naturaleza como formas de reconstitución de nuestra identidad y de nuestra conciencia étnica. Me refiero a las diversas actividades de desarrollo de la escritura en lengua mixteca (tu’un savi=palabra de la lluvia) como primeros intentos de aglutinar a quienes hablan esta lengua y que se han interesado en participar activamente en crear nuevas reflexiones en torno al mundo mixteco (Ñuu Savi).

Plantear reconstituirnos como pueblo exige revisar nuestras historias representadas en los Códices pintados por nuestros ancestros y los Lienzos Coloniales que tienen otra forma de combinar los registros, no ha sido sencillo. Ha sido un trabajo sumamente complejo y complicado. Debido a las formas de cómo hemos sido educados por las instituciones educativas estatales, cuyo contenido constituye la gran ausencia el carácter cultural de nuestro país y de la Mixteca, muchos profesionales egresados de los centros educativos, contribuimos consciente e inconscientemente para negar nuestros propios valores culturales y, en el peor de los casos, somos los que más denigramos nuestra lengua, nuestra historia y ocultamos deliberadamente nuestra  identidad primigenia.

Cuando existe voluntad de parte de quienes nos reconocemos como miembros de determinada cultura como la Mixteca de hacer algo por nosotros mismos y de nuestros pueblos, no es una barrera contribuir en esta tarea de reconstituirnos, todo es cuestión de tiempo, perseverancia y voluntad, pero también la disposición de buscar la colaboración de otros, aun de aquellos que no reconocen su propio origen. Esto es lo que justamente propiciamos en todo el territorio histórico de la Mixteca y con los migrantes quienes pensamos de otra forma nuestro origen y de nuestra identidad. Hasta ahora se ha abierto un espacio colectivo donde convivimos, donde nos encontramos, donde nos reecontramos y donde compartimos una historia común, la “nuestra” que es la historia de la colonización. Este ha sido el planteamiento de Ve’e Tu’un Savi, A. C. “Academia de la Lengua Mixteca”.

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