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Ni
locas, ni pecadoras
Documenatal
Mexico (2007)
Ilapso
Media Project
Universidad
Autónoma Metropolitana- Iztapalapa
(México)
Tres
parejas seis historias, aunque diferentes, coincidentes en
una realidad inherente: La discriminación y la homofobia.
Ni locas, ni pecadoras profundiza en las expresiones de la
diversidad sexual con un mensaje abierto a favor del
respeto y la visibilidad de las personas con preferencias
sexuales diversas.
En
los barrios bajos de Lima, Vanessa y Fernando Artemio son
dos homosexuales conocidos por su actividad en la
prostitución. Muchos de sus clientes son gente de la
localidad, de sus vecindarios y hombres que llegan a la
zona portuaria de la ciudad. Fernando Artemio conoció a
Vanessa en el barrio de la Victoria cuando eran aún muy jóvenes,
a sus 52 años hace un recuento de su vida y la forma tan
ligera en que la llevó durante todos esos años en que
dio rienda suelta a su sexualidad en los bares de la zona
de tolerancia en Lima.
Mientras
tanto, en la Ciudad de México, Belinda siempre pensaba
tener una familia como la de sus vecinos, sin embargo, su
matrimonio llega a sufrir un vuelco cuando su hijo Alonso,
al que había idealizado como heredero de las cualidades
de su esposo, le confirma la sospecha sobre su
homosexualidad. Confundida niega que eso sea cierto y
busca por todos los medios que su hijo se cure de esa
enfermedad llevándolo con psicólogos y procurando que
lleve una educación religiosa, al no lograrlo,
desesperada y sin opción pide consejo a uno de los
profesores de su hijo del cual sospecha que también es
gay.
Al
mismo tiempo en un pueblo del estado de Veracruz, Lucero
desde muy joven se da cuenta que su preferencia sexual es
diferente a la de sus amigas, con el tiempo su familia se
muda a Puebla en donde conoce a Corinne que es profesora
de un Colegio mientras ella trabaja en un restaurante. Un
día casualmente coinciden bailando en la pista de El
Antro donde se conocen y se hacen pareja.
Vanessa
prostituyó por más de 20 años y durante todo ese tiempo
explotó su cuerpo de la manera más burda con el propósito
de obtener dinero rápido y fácil. Para él cualquier
hombre era objeto sexual a cambio de dinero hasta que un día
sin previo aviso cayó enfermo. Sus amigas inmediatamente
lo trasladaron al servicio médico de la ciudad y le
diagnosticaron sida.
Corinne
viene de una ciudad en los Estados Unidos en donde la
homosexualidad no es desaprobada y no repara que su vida
personal y relación con Lucero se verá afectada. Un día
la mujer de la familia con quien vive le dice que “mi
marido no soportaría a una lesbiana en su casa”, ella
piensa que la actitud de la mujer es solo un caso aislado
y busca otro lugar donde vivir.
La
constante angustia con que vive Alonso por no saber
manejar su preferencia sexual permite que sus compañeros
en la escuela lo ridiculicen y sea sujeto de discriminación.
Un día en el club de natación conoce a un chico del que
se enamora e inicia una relación que le ayuda a
sobrellevar su homosexualidad hasta ese momento oculta.
Eso le da fortaleza para enfrentar con su familia su
preferencia sexual. La familia entra en crisis y Belinda
junto con su hijo encuentran un grupo de ayuda para padres
y madres de hijos homosexuales que les permite entender su
relación familiar en función de la homosexualidad de su
hijo.
La
madre de Lucero al sospechar que su hija lleva una relación
de pareja con Corinne prohíbe visitarla, ante esta
situación ambas deciden verse después de sus trabajos en
el centro de la ciudad. Una mañana, Corinne llega al
colegio donde trabaja y es llamada por la consejera a su
oficina donde le explica que la madre de un alumno la vio
besándose con una mujer a lo que la pregunta de que si es
lesbiana es inevitable.
Durante
todo el tiempo en que Fernando Artemio apoya a Vanessa en
su tratamiento contra el sida, juntos y en distintas
ocasiones reciben discriminación en los diferentes
hospitales que visitan. La escasez de medicamentos, malos
tratos por parte de los encargados de los servicios
hospitalarios y una voluntad férrea por lograr que
Vanessa se recupere hace que Fernando Artemio se involucre
hasta convertirse en promotor de salud para la comunidad
gay en la zona marginal donde vive.
Además
de estas formas simplistas y estereotipadas que la
sociedad latinoamericana y los medios de comunicación
ofrecen de la homosexualidad como entretenimiento y con un
tono de burla, son criticadas por los mismos protagonistas
de Ni locas, ni pecadoras, durante las dos marchas del
orgullo gay que se filmaron en 2004 y 2005 en la Ciudad de
México en donde las voces de esta comunidad piden una
representación más digna y humana frente a los
comportamientos e identidades de las personas, lejos de
estigmas, injurias y discriminaciones.
Ficha
técnica.
México
2007, 60 minutos.
Producción
Ejecutiva:
Ilapso
Media Project
Dirección:
José Luis
Reza
Producción:
Annia
Barciak
Asistentes
de Producción:
Julie
Rosenberg (Perú)
Armando Hernández
(México)
Guión y
Cámara:
José Luis Reza
Asistentes
de Cámara:
Armando
Hernández G.
Edición:
José
Luis Reza
Sonido:
Carlos
Max Gómez
Foto fija:
Leonardo Walter Aizpuru, David “Bicho” Hernández
Música:
Rockxalis, Los Hermanos Rajuela, Miguel González, Luis Puga,
René Reyes, Enrique Karuki
Relaciones
Publicas:
Enrique Aguilar Cruz
Diseño Gráfico:
Juan
Carlos Jiménez “Canito”
Postproducción: ilapso
Media Project
Universidad
Autónoma Metropolitana- Iztapalapa
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