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Certezas
y contradicciones en la representación del estereotipo de
la mujer “decente” en el melodrama mexicano: Dolores
del Río desde Hollywood a México.
Leonardo Boscarin
School of Languages,
Literatures and Performing Arts
Queen's University, Belfast
Northern Ireland
Mi investigación está
centrada en la construcción de género a través de los
estereotipos del melodrama mexicano de la Edad de Oro
(1934-1957). En particular el tema de mi presentación
intentará explorar las complejas representaciones de género
en la carrera de la actriz Dolores del Río; desde objeto
sexual y amante de Orson Welles en la Hollywood de fines
de los años ‘30, hasta su sorprendente cambio de rol
como la mujer “decente” por excelencia del cine
mexicano. Se verá que la idea de este cambio tiene que
ver menos con una conciencia de la edad como límite para
la representación del erotismo, y más con procesos como
el paso del cine mudo al sonoro (localizables en la
aparición de la voz como un huésped incómodo que revela
nuestro origen, según las elaboraciones lacanianas de
Slavoj Zizek) y el regreso al lugar de origen, que
comporta siempre una estabilización de la identidad.
Luego de evidenciar las
características y la aparente constancia de este
estereotipo en la carrera de la actriz, me detendré en la
película “Las Abandonadas” (1944), donde, un par de años
después de su atrevido traje de leopardo en “Jornada
del terror” de Orson Welles, el
tema de la mujer decente y sacrificada es forzado a un
extremo impensable incluso para las convenciones del género
melodramático, saturándolo y llevándolo a un punto sin
retorno posible. Esto puede ser visto, por ejemplo, en la
representación de la imagen de la prostitución, pura y
glamorosa al comienzo, lugar de tránsito para las madres
caídas en desgracia; e indecente y decadente después,
cuando el sacrificio ya no es necesario y la idea de la
prostituta como ángel caído no puede actuarse dentro de
la economía del relato.
Finalmente, y para señalar
las ulteriores complicaciones intrínsecas en la
representación fija de roles y sexualidades, mencionaré
brevemente algunas películas donde el rol de mujer
“decente” se pone en discusión de manera más
evidente. Se trata de “La selva de fuego”, donde
Dolores del Río representa a una mujer “pura” y
“civilizada” que se extravía en medio de la selva
para convertirse en el objeto sexual de un grupo de
obreros, y de “La Otra”, donde la misma actriz
interpreta las dos caras de este conflicto entre la
“decencia” y la “indecencia”. Al apropiarse del
rol de la hermana más frívola y erotizada, Dolores del Río
terminará literalmente matando a esa otra mitad para
vestir sus ropas desde otra perspectiva, y demostrar así
que son las caras de la misma moneda. Todo esto demuestra,
como si aún hiciera falta, las dificultades que comporta
modelar un rol como el suyo, que parece a primera vista
tan consolidado, y la imposibilidad de fijar las
sexualidades de manera estable y definitiva.
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