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El asesinato como una de las artes (post-) nacionales
en el México moderno
Fernando Fabio
Sánchez
Universidad de
Colorado — Boulder, Portland State University
El panteón revolucionario mexicano consta, en su mayoría, de
caudillos asesinados. La peculiaridad es que estos hombres de la patria
cayeron al enfrentarse entre sí. En el imaginario nacional
posrevolucionario, sin embargo, se desplaza el significado conflictivo de
la muerte de Zapata, Carranza, Villa y Obregón, y se construye un relato
homogéneo en el cual el caudillo pasa a la posición de mártir y se
convierte en el miembro de una familia junto con su “hermano ejecutor”.
A este proceso de reescritura de la memoria lo ha llamado Benedict
Anderson “fratricidio tranquilizador”.
El asesinato del caudillo se incorpora a una narrativa en la cual toma
lugar de evento fundacional de la Nación. Los monumentos y ceremonias
patrias así lo exponen. La producción artística de los “intelectuales
orgánicos” del poder durante la década de los ’20 son un momento
clave de esta narrativa; en particular, el muralismo y la novela de la
Revolución. La obra del letrado posrevolucionario se concibe, de este
modo, como un acto fundacional. El intelectual busca fundir, como lo dice
Anderson, el mundo interior de la obra con la realidad. Escribir y pintar
significan, de esta manera, definir los límites nacionales, crear la
nación.
La encrucijada entre asesinato, obra y nación es la idea generadora de
esta presentación. La charla hará un recuento de la representación del
asesinato en las obras artísticas mexicanas del siglo XX (pasando por el
muralismo, la novela de la Revolución y la novela policial mexicana),
concentrándose después en la novela criminal Un asesino solitario (1999)
de Elmer Mendoza. En general, la presentación analizará la manera en la
que el motivo del asesinato se ha utilizado para examinar la validez
simbólica del México posrevolucionario y las formas de producción
estética autorizadas para encargar esta imagen de lo nacional.
Sobre Fernando Fabio Sánchez
Nació en Torreón, Coahuila. Ha publicado Los arcanos de la sangre
(1997), Posesión de naves (1999), Muerte, sucesión y sueño (2000) y
Clásicos en el destierro (2001). Su obra ha aparecido en las
antologías Cuentos de La Laguna, Condominio de poetas laguneros,
Generación del 2000. Literatura mexicana hacia el tercer milenio (prólogo
de José Agustín) y Novísimos cuentos de la República Mexicana (edición
y prólogo de Mayra Inzunza). Su trabajo académico y literario ha
formado parte también de revistas en México, Estados Unidos e
Inglaterra.
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