Adolescentes y niños sordos emocionalmente sanos a través de una sexualidad integrada

Fabiola Ruiz Bedolla

psicóloga

(México)

A través de los años las actitudes que se han tenido sobre la pérdida auditiva y sus consecuencias han sido influidas en mucho por los prejuicios sociales, la ignorancia y los mitos que rodean a las personas que la padecen, actitudes como la agresión, incapacidad o en ocasiones incluso la creencia de que un auxiliar auditivo puede desaparecer magicamente la situación “problema”. En verdad algunas de esas etiquetas son impuestas  y son la consecuencia no de la pérdida auditiva misma, sino de la indiferencia y la falta de atención oportuna. Para conseguir un desarrollo emocional óptimo es importante contar con modelos terapéuticos adecuados.

La presente investigación aborda algunos aspectos de comunicación, base importante para cualquier ser  humano pues le provee de los elementos indispensables para la interacción con su medio y sus iguales. Por desgracia, la comunicación en muchas ocasiones es negada, restringida o fragmentada a la persona con deficiencia auditiva, teniendo como consecuencia una visión patológica de la sordera aunando síntomas como la agresión y la depresión. Sin embargo, la sociedad no se plantea que mantener a cualquier ser humano en un estado de aislamiento y poca probabilidad de desarrollar recursos comunicativos suficientes, tienen como consecuencia depresión, frustración, impotencia y enojo  ante la imposibilidad de comunicarse, interactuar y establecer vínculos con otros.

Cada persona ha experimentado una infancia con sus propias características particulares y personales que la hacen distinta una de otra; esto se debe como ya es sabido, a la individualidad que posee cada ser humano.

En el caso del niño o adolescente con sordera, no tiene porque ser de diferente manera. El problema de su comunicación y contacto con el mundo que le rodea, radica en que la mayoría regularmente comparte tres aspectos importantes que determinan la peculiar forma de ver el mundo que los rodea. En primer lugar, la desinformación persiste aún entre los profesionistas sobre la atención a los aspectos concernientes a la sordera y las implicaciones que tiene; en segundo lugar, está el prejuicio que aún predomina sobre las lenguas signadas, dejando de lado la posibilidad de proporcionar un lenguaje de fácil acceso, que les permita interrelacionarse con su medio a través de una comunicación fluida; teniendo como consecuencia en tercer lugar, el aislamiento y la imposibilidad de externar sus sentimientos, pensamientos y emociones, así como solicitar sus necesidades, desde las básicas hasta las más complejas.

Los efectos que tiene la sordera pueden afectar el desarrollo de sus primeras relaciones interpersonales, aunado a esto, tales efectos pueden acentuarse con las ideas preconcebidas que los adultos, padres y familiares pudieran tener de la sordera en sí misma. Si se toma en consideración la falta de recursos comunicativos adecuados con las personas sordas, ya sea que no se provean a tiempo o bien, que sean deficientes y el entorno nulifique la importancia de la integración, se tiene como resultado la fragmentación de la información y junto con ella, personas desprovistas de capacidades emocionales.

En muchas ocasiones la emotividad es separada de la sexualidad, sin poner atención en todos los aspectos que hacen que cualquier persona viva de manera integral y no fragmentada. En el caso de la sordera, este aspecto se agudiza, ya que la información esencial en relación al temas concernientes a su vida cotidiana se ve limitada. Si esto sucede en la comunicación cotidiana, podemos entonces imaginar lo que pasa en relación al tema de la sexualidad, en la cual visualmente hay diversos estímulos presentes, sin oportunidad de interpretarlos a través de información específica al respecto, ya que no es de fácil acceso para niños y adolescentes sordos. Es entonces, que se generan diversos problemas relacionados con agresión sexual a niños y adolescentes, insatisfacción, promiscuidad, dudas en la definición de su preferencia sexual, entre otros. De tal forma que pareciera que el entorno social, familiar y cultural hace caso omiso de alternativas que prevengan situaciones como las antes citadas, promoviendo el desarrollo de personas potencialmente productivas y emocionalmente sanas.

Las personas con deficiencia auditiva o sordera se han visto expuestas a la discriminación en diversas dimensiones. En esta investigación se muestra un panorama general sobre las implicaciones que guarda la sordera, más allá de la ausencia de sonido en sí misma. Proporcionando elementos que enfatizan la importancia de un lenguaje natural y de fácil acceso como la Lengua de Señas Mexicana (LSM) en el caso de la población de sordos de México. Del mismo modo, se abordan aspectos concernientes al potencial intelectual que estas personas poseen, pero que se ha visto afectado y disminuido por los prejuicios que se han construido alrededor de ellas. Esta serie de ideas preconcebidas impiden la atención  terapéutica productiva y temprana.

 

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